“La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica”. Aristóteles
El axioma clásico “compliance” significa el cumplimiento normativo, y se utiliza para prevenir y detectar cualquier incumplimiento de las normas obligatorias; anteriormente se utilizaba como un procedimiento interno para evitar la prevención del fraude en la empresa.
La figura del compliance se caracteriza por la utilidad de códigos de buena conducta y el control interno dentro de la empresa y suele ser representada por un abogado con experiencia, es decir, una persona con un mínimo de formación legal, Licenciatura/Grado en Derecho o similar, y con amplia experiencia en Compliance.
Actualmente, un controller jurídico, o compliance officer, es una figura muy requerida por los empresarios, ya que cada vez más quieren ver su perfil y el de sus trabajadores debidamente organizados y dirigidos por unas normas de conducta totalmente licitas para evitar, de esta forma, la responsabilidad penal y procesal.
Según recoge el estudio Encuesta sobre fraude y delito económico 2014, elaborado por la firma PwC.: "entre los delitos estrictamente económicos, son los más numerosos y habituales: la apropiación indebida de activos, el soborno, la corrupción y la manipulación contable”.
Para evitar este tipo de delitos, entre otros, se plantea la utilización del compliance, cuyo objetivo principal es minimizar riesgos de incumplimiento y responsabilidad, es decir, evitar en la medida de lo posible sanciones, multas, daños o una mala reputación.
Además, para prevenir estos delitos y quedar exentas de la responsabilidad penal de las personas jurídicas, las empresas deberán cumplir unos requisitos recogidos en la Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo, por la que se reforma la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, que entró en vigor el 1 de julio del año pasado e introdujo la responsabilidad penal corporativa: desde entonces las empresas pueden ser culpables de cometer delitos, lo que les recomienda la implantación de un sistema de control que debe gestionar un compliance officer.
Últimamente, cabe destacar el incremento en la búsqueda de candidatos especializados en la función de compliance, debido al aumento de la demanda de clientes que, hoy día, necesitan contratar controllers jurídicos con experiencia en el sector. Además, la falta de profesionales con este perfil supone un notable incremento de los salarios de los expertos del sector.
El proceso que conlleva la actuación del compliance está basado en reuniones con los directivos, y en la presentación de un mapa de riesgos, en base al cual se diseña un procedimiento de actuación. Una vez predeterminado el mapa de riesgos, se entrega la propuesta y se valora. Por último, se propone un plan de actuación y se aplica en el marco empresarial.
En conclusión, dadas las circunstancias actuales y la gran demanda de la figura del compliance para evitar la responsabilidad penal y procesal de las personas jurídicas, cada vez es más necesaria la incorporación de compliance officer a las empresas; siendo dicha figura beneficiosa tanto para el empresario como para los profesionales que lo ejercen y garantizando, así, el debido cumplimento de la normativa actual.
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Comentarios
Un gran artículo Licenciada, gracias por su tiempo. Un saludo